Intereses. Esa palabra viene a mi mente al hablar del Congreso de la República, ya que todo allí funciona en relación a intereses de los financistas de los distintos diputados. En lo personal, creo que algunas propuestas o iniciativas se hacen con buena intención, o de una “graciosa ocurrencia”, como diría el finado Alvaro Arzú.

Por: Quique Godoy / Redacción Revista Win

El problema con estas graciosas ocurrencias es que tienen un impacto en los resultados posteriores como país o estado. Muchas de estas ideas parecieran ser interesantes pero no resuelven los problemas de fondo, como es el caso de la atracción de inversión.

En relación a la «Ley de 100 años de inversión y empleo» que propone el diputado Jorge García; en primera instancia tiene mucho sentido para quienes creen en la teoría de la derrama económica, le damos recursos o incentivos al que más tiene para que invierta, porque eso va a derramar hacia abajo recursos para generar inversión y por ende empleos. Sin embargo yo encuentro 3 problemas con esto:

Coyuntura. En este momento no tiene ningún sentido dar incentivo fiscal cuando los problemas son otros y muy graves. Las personas invierten en lugares donde hay mano de obra adecuada, conexión a electricidad, con servicios básicos regulares donde puedan instalar a sus ejecutivos a vivir en ese territorio con un nivel de seguridad y educación para los hijos y que además tenga la infraestructura adecuada que le permita ser competitivo y producir. Si revisamos los 12 pilares de competitividad del Foro Económico Mundial, ni uno solo habla de impuestos o incentivos fiscales.

Supply-side economics. No tenemos un problema de generación de productos o de oferta, nuestro problema es de demanda, no hay gente con dinero en la bolsa para consumir, y si las hay, no pueden salir a la calle. Entonces, en el corto plazo, ese concepto de Supply-side economics no funciona, no tiene ningún efecto ni impacto razonable en este momento.

Subvivencia. Recomiendo una interesante lectura Keynes vs Hayek: El choque que definió la economía moderna, un libro que describe los hechos posteriores a la primera y segunda guerra mundial, y cómo algunas teorías funcionaron por encima de otras. Cuando hay un vacío de poder económico de parte del sector privado, ya sea por miedo, recursos o simplemente aunque tenga recursos no invierte, tiene que entrar a sustituirlo por un tiempo determinado el estado; aunque sea a contratar a la mitad de la gente para abrir agujeros y a la otra mitad a llenarlos, porque necesitamos una época de subvivencia que no funciona de otra forma. Por eso esta ley no guarda ningún sentido.

No es ese el factor de competitividad el que nos va hacer atraer la inversión; definitivamente vendrá de transformar nuestro modelo económico de fondo.

¿Qué (o cuánto) necesitamos para salvar nuestra economía?

Necesitamos de 15 a 20 mil millones de quetzales, para otorgar una cantidad mínima (Q1500) para sobrevivencia a dos millones de familias, lo que se convierte en +/- 10 millones de personas, mientras el panorama se estabiliza y vuelven a tener ingresos regulares, como mínimo tres meses (Q9000 millones).

Que el estado realice un aporte extraordinario al Instituto Guatemalteco de Seguridad —IGSS— de Q5000 millones, con el cual se pague el 60% de los salarios de 1.2 millones de personas afiliadas, como si estuvieran suspendidas. Sin que el IGSS toque los fondos que se tiene para pensiones o atención medica.

Destinar el resto (Q6000 millones), para fondos de garantía o créditos para que los bancos puedan prestar al 1% o 2%, los montos de planilla de ingresos de profesionales que hayan declarado ante la SAT en los últimos tres meses y que sobre eso se realice el préstamo a un plazo de 24 meses.

Con estas tres acciones se lograría impactar a un 70 u 80 por ciento de la población; definitivamente eso, es mucho mejor que cero.

Tenemos que romper la alcancía hoy para hacer un cambio estructural, de lo contrario de esta no salimos. tenemos que sobrevivir como economía, como país. “Juntos saldremos adelante”, sí, pero si hacemos juntos esto, no cada uno por su lado viendo como salir del problema.

El legislativo tiene que aprobar esto hoy; y el ejecutivo tiene que estar listo hoy para empezar a repartir dinero hoy, porque la gente está sufriendo por no poder trabajar, y no va poder trabajar por 15 o 20, incluso 30 días más.

Cápsula editorial del programa Temas y Debates con Quique Godoy.

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