Por: Alexis Canahui

Hay una frase que ha estado dando vueltas en mi cabeza desde hace un tiempo:  “Tendremos toda la eternidad para celebrar nuestras victorias, pero solo unas horas antes del atardecer para ganarlas”.  Esto es revelador porque nos explica la famosa frase: “Al que madruga Dios lo ayuda”, también, “Pierde una hora en la mañana y pasarás buscándola todo el día”. 

Cuando hablamos de estrategia debemos indiscutiblemente hablar de ejecución, la cual es el corazón de la estrategia.  Sin la ejecución pueden haber planes, motivos, intenciones, pero nada de esto se podrá llevar a cabo.

A continuación te presento 6 prioridades de la ejecución, basadas en conceptos sencillos que te ayudarán a llevar a cabo los planes, la estrategia y las metas que te hayas propuesto.

Cuando hablamos de Strategic Foresight hablamos de ponerle estrategia a la previsión; no solo ver hacia el futuro, un futuro favorable, no solo ver los distintos escenarios, sino crear una estrategia para llegar ahí; la cual debe ser diseñada pensando en la alternativa de futuro que más se adapta a tu negocio.

Esta estrategia debe tener acciones puntuales a seguir y pasos de ejecución, por lo que estos conceptos te servirán a la hora de establecerlos:

1. Insiste en ser realista.  El realismo ayuda a que podamos ver qué estamos proyectando bien o mal en el negocio, el realismo es la base de la ejecución y el principio para darnos cuenta de nuestras debilidades. Tratar de ocultar las limitaciones o problemas es un grave error, un peligro para la estrategia y para alcanzar las metas.  

Muchas veces se trata de disimular la realidad, las debilidades de una empresa, pero esto solo alarga más los problemas; hay que enfrentarlos de cara y tratar de solucionarlos desde el principio. Cuando somos realistas con nuestras metas aceptamos nuestra posición, dónde estamos parados, vemos las metas en tiempo correcto y establecemos fechas en la que se van a cumplir.  

Las conversaciones con tu equipo deben de ser realistas, los diálogos, reuniones, deben tener un toque de flexibilidad, pues de lo contrario nadie tendrá la seguridad de poder señalar los errores, defectos y las metas inalcanzables.

2. Ten claridad de tus metas y prioridades.  Enfocarse en pequeñas acciones todos los días trae mejores resultados que enfocarse en proyectos grandes que solo podrás agregarles poco valor.  Decide cuáles son esas pequeñas metas a las que vas a enfocarte.  John Maxwell dice:  “Si le pegas todos los días a un árbol, un día este árbol inevitablemente caerá”.  Si nos dedicamos todos los días a esas pequeñas metas vamos a lograr alcanzar mayores resultados.  

Tener 3 o 4 prioridades te dará mejores resultados. Cuando piensas en tener muchas prioridades regularmente no tienes claro qué es tener prioridades. Mejoran los resultados cuando tienes tus prioridades claras, porque forjas compromisos, generas responsabilidades y tienes un plan de acción constante.

3. El seguimiento es la clave.  Cuando asignas responsabilidades no debes asumir que las personas entendieron completamente lo que deberían de hacer y que lograrán alcanzar las metas sin ayuda, un seguimiento o supervisión.  

Asegúrate que todos están haciendo lo que deberían de hacer, que tomen en serio las metas y las entiendan con claridad; así es mucho más fácil el seguimiento.

Fija periodos de revisión semanales y mensuales para poder llevar el control de los resultados, y si en algún momento no se están cumpliendo puedas presionar un poco para que se cumplan los plazos.

4. Establece recompensas. Si queremos tener un equipo motivado, que produzcan resultados debemos ofrecer recompensas de esta misma forma.  El alto desempeño, los resultados y la dedicación deben ser recompensadas.  

La palabra compensación o recompensa significa retribución, premio o reconocimiento por el logro de resultados extraordinarios.  Esta recompensa debe ser la consecuencia del seguimiento y evaluación de las personas en cada una de las funciones.

5. Capacita y empodera a tu equipo. Hay una frase de Zig Ziglar: «¿Qué es peor que capacitar a trabajadores y que luego se vayan? ¡No capacitarlos y que se queden en la empresa!».  Haz que tu equipo crezca constantemente, dale las herramientas, el conocimiento, actualización del panorama de los negocios en la industria, repasa frecuentemente la visión del negocio; empodéralo.

Darles la oportunidad de que crezcan en el negocio es una de las cosas que más valoran los colaboradores.

6. El conocimiento es poder. Cuando tienes el conocimiento de ti mismo, cuando te has dado cuenta de tus fortalezas y debilidades, cuando has analizado cuáles son los puntos de mejora y reconoces cuáles son tus defectos, esto te facilita crecer. 

De igual forma debes conocer a cada una de las personas de tu equipo, cuáles son sus talentos y dones. Cuando tienes el conocimiento de quién eres, quién es tu equipo; cómo funciona cada área de tu negocio y hacia dónde va, podrás dirigir de forma eficiente la estrategia.

Deja tu comentario

Artículos Relacionados