No hay duda que en la actualidad ser emprendedor es un tema de moda y que sin importar si se tiene el talento para desarrollar un nuevo negocio todos quieren lograrlo. Esto se debe a que las personas toman las historias ya clásicas de éxito como las del fundador de Virgin, Microsoft o Apple,  que empezaron de cero y se volvieron millonarios, olvidando todos los retos y fracasos que tuvieron que superar previo a su éxito.

Actualmente las universidades ofrecen maestrías en Emprendimiento, a cada rato vemos que se publican libros de “cómo ser emprendedor”,  incluso, algunos se atreven a dar recetas “infalibles” para que un emprendedor no fracase. Sin embargo, nadie explica que no basta con el conocimiento, se requiere también tener la personalidad necesaria. Si se tratara sólo de aprender a emprender, todos los emprendedores serían exitosos.

“El verdadero emprendedor, sabe que el 80 % de su éxito depende de su actitud y el 20 % de su aptitud”.

Me sorprende ver que en las maestrías, cursos o libros de emprendimiento no incluyen en sus programas algo que resulta ser básico para cualquier emprendedor: inteligencia emocional. Es por ello que según la CEPAL (Comisión económica para América Latina y Caribe), en países latinoamericanos más de la mitad de los emprendimientos dejan de existir en el primer año, un 75 % cierra en el tercer año y que menos del 5 % llegan al quinto año.

La principal razón por lo que las personas dejan su emprendimiento es porque no tienen los ingresos esperados, ya que lo “planeado” no suele ser lo que resulta, se frustran y se ven obligados a conseguir un empleo que les proporcione ingresos estables y los haga sentirse seguros.

Ser emprendedor requiere más que tener recursos, habilidades financieras, comerciales o de logística. Los emprendedores más exitosos con los que he tenido la oportunidad de trabajar, no han sido los que han tenido más recursos, o las mejores ideas, ni siquiera los mejores estudios (algunos ni siquiera terminaron la universidad). Han sido simplemente los que más pasión, claridad y determinación han tenido para lograr sus objetivos.

¿Qué se requiere realmente para emprender exitosamente? Estas son algunas de las características básicas del emprendedor exitoso:

Fortaleza emocional:

Para lograr soportar los retos que seguramente encontrará en el camino, los cuales no aparecerán en ni siquiera el mejor plan de negocios que pueda desarrollar.

Mente creativa: 

Para poder descubrir y desarrollar  ese nicho de mercado que tiene clientes insatisfechos y a los cuales usted puede darles una solución.

Fortaleza de voluntad:

Para intentarlo las veces que sea necesario y no dejarse caer ante el primer tropiezo.

Capacidad de enfoque:

Que les permitirá cambiar de planes pero no de objetivo, evitando saltar de un nuevo proyecto a otro.

Actitud positiva:

Que lo ayudará a ver lo positivo de cada fracaso, aprender continuamente y volver a intentarlo.

Pasión por su propósito:

Será la fuente de motivación para trabajar el triple que cualquier otra persona en un puesto remunerado hasta alcanzar sus objetivos.  Sin pasión… difícilmente conseguirá la excelencia.

Un gran problema que enfrenta el emprendedor es que usualmente lo veo rodearse de personas que no comparten su pasión o sueño, por lo que lejos de apoyarlos les hacen alejarse de sus sueños. El emprendedor debe rodearse de personas con las cuales pueda compartir, aprender, crecer y buscar el éxito. En resumen, si quiere ser emprendedor, usted tiene que ser de esas personas “raras”, que buscan constantemente el éxito, la excelencia y la superación personal y financiera, ya que sólo los conocimientos o los recursos como se ha demostrado en repetidas ocasiones… no bastan. 

!Te deseo muchos éxitos!

Dr. Virgilio A. Cordón
Coach, Autor y Conferencista

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