Carlos Molina ha creado un proyecto que nace bajo las tradiciones compartidas en familia, quienes acostumbrados por consumir y recolectar productos frescos de su granja quisieron compartir la calidad de los productos con las demás personas, así iniciaron con la venta de lácteos en una casa, que gracias a la calidad de sus productos se hacía cada vez más famosa.


Carlos ‘Caliche’ Molina, 27 años
El Mercadito de Lola
Año de fundación: 2015
No. de trabajadores: 25


Fue así, como en el 2015, la pequeña tienda de productos orgánicos se convierte en un restaurante, El Restaurante de Lola, y sin dejar de ser también una tienda, todos los productos que se utilizan y comercializan son orgánicos y artesanales, que surgen con el principal objetivo de motivar y promulgar en las personas el consumo de alimentos nutritivos, y que, al mismo tiempo, la producción de estos pueda aportar a un futuro más verde a través de la agricultura consciente con la utilización de los recursos naturales y la conservación de la biodiversidad de  la zona.

El proyecto inició con un restaurante en zona 15, en dos años lograron abrir un segundo restaurante en zona 10; en dos años esperan contar con cuatro Mercaditos de Lola en la ciudad del país.

La ambición más grande está en convertirse en un modelo de negocio que aporte calidad de vida no solo a los visitantes del restaurante, sino también al equipo interno que lo conforma, sus familias y las comunidades donde exista un Mercadito de Lola a través de la alimentación consciente.