El análisis de cuatro millones de usuarios activos en aplicaciones de citas en EE.UU. ofrece algunas conclusiones predecibles, pero también hallazgos inesperados.

En los últimos 20 años, los servicios de citas online se han convertido en la forma preferida de encontrar pareja en gran parte del mundo. Actualmente más de 300 millones de personas buscan pareja por medio de estas aplicaciones.

Este cambio en el comportamiento representa un fenómeno importantísimo para los antropólogos que estudian los patrones humanos de elección de pareja. En el pasado, estos estudios han sido muy complicados debido a la falta de grandes cantidades de datos de calidad. No obstante, los datos de las páginas web de citas han facilitado mucho el proceso.

Los científicos pueden ver quién envía mensajes a quién y quién responde. Esto empieza a dar una visión sin precedentes sobre la naturaleza de la selección humana de pareja.

Los investigadores de la Universidad de Michigan (EE.UU.) Elizabeth Bruch y Mark Newman han estudiado el comportamiento de millones de usuarios activos de una popular página web de citas online. Su estudio revela datos que eran de esperarse: los hombres tienden a iniciar el contacto, por ejemplo. Pero, también muestra unas curiosas e inexplicables diferencias en la forma de buscar citas.

La evidencia confinó un hecho bastante lógico: las personas tienden a contactar a posibles parejas que están cerca. “Pocas personas de Nueva York intercambiarán mensajes con personas al otro lado del país si su objetivo principal es organizar una cita real con una posible pareja sentimental”, afirman Bruch y Newman.

No obstante, luego el equipo estudió las redes de mensajes creadas en varias ciudades de Estados Unidos: Nueva York, Boston, Chicago y Seattle. En cada caso, dividieron a los usuarios en cuatro grupos de edad: el primero de 20 a 25 años, el segundo de 25 a 30 años, el tercero de 30 a 40 años, y el cuarto de 40 años o más. También observaron los patrones entre los grupos étnicos autoidentificados.

Muchos de los resultados tampoco fueron sorprendentes. Por ejemplo, la mayoría de las interacciones se realizan entre personas de los mismos grupos de edad y etnia; los hombres tienden a ponerse en contacto con mujeres más jóvenes, y los mensajes recíprocos suelen ser entre personas de la misma etnia.

Una tendencia interesante es que los grupos más jóvenes suelen contar con más hombres, pero el número de mujeres aumenta progresivamente en los grupos de edades mayores. “Los grupos más jóvenes en Chicago y Seattle, por ejemplo, tienen casi dos hombres por cada mujer”, explican Bruch y Newman.

Los investigadores señalan varias razones que podrían explicar este efecto. Las mujeres tienden a casarse antes que los hombres, lo que reduce su presencia en los grupos más jóvenes de citas. Las mujeres también se relacionan con hombres mayores y esto también rebaja su número en los grupos de edad más jóvenes. Los mismos factores reducen el número de hombres en los grupos de mayor edad, lo que aumenta la proporción de mujeres.

Otro hallazgo inexplicable tiene que ver con las mujeres que inician el contacto con los hombres. Estas mujeres tienen más probabilidades de recibir una respuesta de los hombres mayores que de los más jóvenes. Pero cuando las mujeres del grupo de mayor edad inician el contacto con los hombres más jóvenes, es más probable que reciban una respuesta de las personas del grupo más joven que de las del segundo grupo de edad. De nuevo, no está claro por qué sucede esto.

Este trabajo ofrece una visión única de la compleja estructura del mercado de citas online en Estados Unidos. Los investigadores concluyen: “Nuestro estudio muestra cómo las técnicas de red aplicadas a las interacciones online pueden revelar los efectos del comportamiento individual en la estructura social”.

*Con información de Technology Review

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