Leonardo Wehe es conocido por su papel protagónico en la versión colombiana de Shark Tank –producida para América Latina por la cadena Sony–, pero fuera de las cámaras es un inversionista con una motivación única y un objetivo claro: apoyar los emprendimientos de mayor potencial en la región latinoamericana y, en el proceso, expandir su red de contactos para ayudar a más emprendedores.

Luego de vender exitosamente sus dos compañías dermocosméticas, Medihealth e Hidrisage, decidió incursionar en el mundo de la inversión de capital de riesgo. Dirige uno de los proyectos inmobiliarios más ambiciosos de América Latina, el Parque de las Ciencias, un complejo industrial que es sede de empresas de tecnología, logística y servicios, en una zona franca en Uruguay.

En esta entrevista hablamos de su visión de los negocios. También, hablamos de su cartera de inversión que asciende a los 200 millones de dólares y su forma de generar sinergia.

Los emprendedores siempre vienen y te piden dinero pero, ¿qué necesita una empresa joven para crecer, además de dinero?

Esta nueva camada de emprendedores siguen este curso: crear un prototipo, colocarlo en un mercado, encontrar el product market fit, y para escalar, buscar inversión. Yo le escapo a ese modelo; porque lo que más precisa de un emprendimiento es generar más ventas. No necesariamente dinero de un inversor para escalar. Le escapo a la idea de crecer muy rápido, te pierdes mucho de una curva de aprendizaje muy importante. Esto es volver a lo básico.

Es común que vengan emprendedores a decirme: “Che, mira este proyecto, dame plata”. Y yo les digo que no; lo que hago es pedirles que me hablen de lo que hacen para poder ponerlo en contacto con clientes para cerrar cuentas y amplíen su mercado.

Quiero sacar de la cabeza de los emprendedores que hay que seguir este camino de las grandes empresas tecnológicas y volver a las raíces.

Tener éxito y hacer plata es mucho más difícil de lo que parece. Las empresas que perduran a través del tiempo tomaron varios años en despegar. Tienes que tomar en cuenta que en ese tiempo habrá pérdida, tendrás que capitalizarte y seguir adelante.

“Atrapé a un tiburón por ustedes” —Alexis Canahui

¿Qué obstáculos encuentran los emprendimientos en el ecosistema de negocios de la región latinoamericana?

La gran limitante que hay en América Latina es el tamaño del mercado. Podrías argumentar que en la India y China la población es enorme. Pero, también hay una falta de iniciativa, aún hay pocas personas haciendo cosas. Por eso cuando alguien hace algo, se lleva todos los ojos.

Otro punto importante es la burocracia requerida en la región para llevar adelante un proyecto. Por ejemplo, Brasil, una de las economías más grandes del mundo, te tardas seis meses en abrir una empresa, y yo me tardé tres años en cerrarla.

Además, creo que hay que hacer un cambio en la forma en la que presentamos emprendedores y casos de éxito que motiven a la gente.

Yo creo que tener un ecosistema tan organizado o perfecto, que sirva todo en bandeja de plata, a veces va en contra de los retos que tiene que pasar un emprendedor. Por ejemplo, en países muy complicados como Argentina surgen a cada rato emprendimientos increíbles que te hacen pensar: “¿Cómo hicieron esto?” Mientras más obstáculos hayan y salís adelante, tienes más chance de triunfar en otras regiones. Si puedes hacerlo en Latinoamérica, puedes hacerlo en cualquier parte del mundo.

¿Qué fortaleza tenemos como región?

Una de las fortalezas más grandes de Latinoamérica es que todos hablamos el mismo idioma, eso es genial. Imagínate una compañía de un país como Letonia, que es un país pequeño de Europa del este. Es uno de los países más tecnológicos del mundo, pero el letón –el idioma oficial–, no lo hablan ni 2 millones de personas. Entonces, una empresa allí tiene que traducir su empresa y su marketing a los 27 idiomas. Es un quilombo. Aquí no tienes que preocuparte tanto por eso.

Otra fortaleza es que tenemos países con mercados internos muy buenos, que están creciendo. Además, tienen mucha apertura al mundo. Por lo que no solo se trata de que todos hablemos el mismo idioma, sino que la región está conectada.  

Hay una gran oportunidad de consolidar la región por medio de servicios y productos.

¿Cuál fue tu motivación para convertirte en inversor?

Hay muchos casos de inversionistas que dan plata y que con el tiempo se vuelven dueños, en parte, de una empresa multimillonaria, y cuando la empresa se venda o se repartan dividendos, van a sacar mucho dinero. Hay un sentido capitalista y oportunista en cualquier inversionista.

En mi caso, mi motivación pasa por no querer quedarme quieto con todo este capital ahorrado. La oportunidad de poder apoyar empresas, a las cuales, con mi red de conexión, les puedo agregar valor. He invertido en 15 empresas en toda América Latina, pero toda la mochila que yo traigo de conexiones los ayuda a crecer y les aporto mi experiencia.

Entonces, la motivación que traigo, y lo veo como un ganar-ganar es esta: con el tiempo te vuelves muy bueno eligiendo emprendimientos que sabes que van a crecer y cuando crecen eso hace que tú también vivas eso. Incluso, hay empresas que crecen tanto que ya no pueden seguir utilizando los recursos que yo les puedo aportar, ahí es donde vendo mi participación y toda esa plata le doy vuelta y apoyo a otro emprendimiento.

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