Por: Luis Mejía, Director de KIO Managed & Cloud Services

Las empresas enfrentaron, en muy pocos meses, la necesidad de tomar decisiones de gran impacto para su negocio en materia de transformación digital: ¿cómo apoyar la continuidad del negocio?, ¿qué hacer en momentos de gran demanda de un bien o servicio?, ¿cuál es la forma más eficiente para que los equipos puedan trabajar de manera remota con el mismo nivel de seguridad y aplicativos a su disposición desde cualquier lugar? 

En este contexto, la Nube se convirtió en una de las principales aliadas para poder afrontar un entorno altamente complejo. Si previo a la presencia del Covid-19, las proyecciones apuntaban que para 2022, más de la mitad de las empresas en América Latina optarían por una mayor integración de esta tecnología, el primer semestre de 2020 ha impulsado de manera importante esta transformación digital. 

Una de las principales disyuntivas que han enfrentado los sectores e industrias es determinar cuál es la arquitectura que les permite aprovechar las características de la Nube en términos de mayor control de gastos, escalabilidad dependiendo de la demanda de uso, flexibilidad para poder tener acceso a la información desde prácticamente cualquier dispositivo y seguridad.

Así, ha avanzado el modelo de Nube Híbrida, que permite fortalecer las capacidades de cómputo en procesos críticos de negocio de altas cargas de trabajo; permite que los negocios mantengan datos e información sensible en una infraestructura propia -un tema de alta relevancia en sectores que deben cumplir con ciertas normativas y estándares operativos-, así como aprovechar la potencia de cómputo de la Nube Pública para gestionar determinados datos o cargas de trabajo, entre otros aspectos. 

De acuerdo con los datos más recientes de IDC, para 2022, más de la mitad de las empresas integrarán la gestión de la Nube Híbrida, acorde a la estrategia que vayan impulsando los negocios, las industrias y los distintos sectores para atender a sus clientes, colaboradores, accionistas, proveedores, quienes -a su vez- también empezarán a utilizar cada vez más y más, soluciones tecnológicas. 

Será fundamental que los negocios e industrias consideren, dentro de sus estrategias de transformación digital, el uso que pueden hacer de una Nube Híbrida, de acuerdo con el tipo de aplicativos necesarios para la operación del negocio en una nueva normalidad, el nivel de seguridad requerido, el volumen de datos a gestionar, analizar y utilizar, así como las cargas de trabajo, de manera tal que aprovechen lo mejor de la Nube Pública y Privada para alcanzar sus objetivos e incrementar su productividad.

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