En la actualidad hay innumerables artículos y recursos de autoayuda enfocados en ofrecer consejos para redactar un curriculum vitae, estrategias de búsqueda de empleo y técnicas de entrevista para impresionar a los reclutadores. Sin embargo, son más raros los recursos que se concentran en brindar información a los empleados sobre sus derechos.

Si bien no todos los países cuentan con la legislación adecuada para proteger los derechos de los empleados, hay un movimiento mundial para combatir las prácticas laborales poco éticas y promover oportunidades laborales más ecuánimes.

Tales políticas han hecho que ciertas preguntas durante una entrevista de trabajo sean inapropiadas, incluso completamente ilegales. Y si bien, es un instinto natural el querer impresionar y quedar bien en una entrevista, es igualmente importante que proteja el derecho a la privacidad y la entrevista se limite a preguntas que sean pertinentes sobre su capacidad para cumplir con los requisitos del trabajo y nada más.

¿Cuantos años tienes?

Esto puede parecer una pregunta sencilla, pero el hecho es que, a menos que la edad afecte la capacidad para hacer el trabajo, no tiene absolutamente ninguna relevancia en la entrevista. La forma de manejarlo es con una broma como: “¡Lo suficientemente viejo para conducir!” Y reír.

¿Eres soltero o casado?

Algunos reclutadores piensan que es perfectamente normal preguntar sobre el estado civil, pero simplemente no es asunto de la empresa. En esta situación, está perfectamente en su derecho a decir: “Preferiría no hablar de mi vida personal, pero estoy más que feliz de hablar sobre mi experiencia y habilidades”.

¿Tienes hijos o planeas tenerlos en el futuro?

Nuevamente, nada de eso es asunto de la empresa y no debería afectar de ninguna forma la capacidad de realizar el trabajo para el que le quieren contratar.

Una forma inteligente de contrarrestar esta pregunta es voltear las cosas para el reclutador y preguntar si la compañía tiene problemas con los empleados que tienen familias. Pero, no sea hostil, mantén tu tono amistoso y conversador. Esto hará que el mensaje sea claro.

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¿De dónde eres?

Para mantenerlo neutral, responda indicando su nacionalidad e informe al entrevistador que está legalmente autorizado para trabajar en el país. Si el entrevistador persiste, es posible que tenga que explicarlo y decir que no ve cómo afecta su capacidad para hacer el trabajo, mientras mantiene un tono amistoso.

¿Usted bebe o fuma?

La mejor forma de responder es con otra pregunta: “¿Necesita un fumador o un bebedor para este trabajo?” Con una expresión de desconcierto en su rostro para transmitirle una curiosidad genuina.

¿Eres religioso?

Hay que aligerar la pregunta diciendo: “Oye, ¿no se supone que debemos mantenernos alejados de temas delicados como la religión y la política durante las reuniones de negocios?” Esto mata dos pájaros de un tiro, desvía la pregunta y garantiza que el entrevistador no pregunte más.

¿Cuál es tu ideologia politica?

Lo mismo que arriba.

¿Tienes alguna discapacidad o enfermedad?

Simplemente puede decir: “Ninguna que pueda afectar mi capacidad para hacer el trabajo”, que respondería a la pregunta sin revelar ningún dato personal que no esté listo para compartir.

Si bien es importante que mantenga su profesionalismo y responda a las preguntas del reclutador de la forma más placentera posible, también dice mucho sobre la cultura de la empresa si permiten hacer estas preguntas.

*Con información de Job Street

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