Por: Mynor Izquierdo Chief Customer Service Coach Service Quality Institute Latin America

Alguien dijo alguna vez, que el éxito es una constante insatisfacción con lo que hemos alcanzado, yo lo creo así.

Estar en modo de crecimiento constante, es importante en el mundo de los negocios y en la vida misma, muchas veces pensamos que mantenernos a flote en un tiempo de crisis es suficiente, pero flotar es casi lo mismo que hundirse, pues así no estás avanzando.

Viviendo en la zona de “desconfort”, es movernos de inmediato en el momento que sintamos comodidad, pues eso es señal que debemos subir al siguiente nivel.

Esto, únicamente se logra elevando nuestros estándares actuales; cuando estos dejan de representar un reto, debemos elevarlos de inmediato, de esa manera nos vemos comprometidos a cambiar nuestros hábitos, nuestras metas, nuestras métricas, o de lo contrario será imposible subir al siguiente nivel. Es aquí donde salimos de la zona de confort, pues los riesgos se incrementan, los gastos de energía son mayores, pero el aprendizaje es increíble… pasamos de nuevo a un nivel de acción donde todo es desconocido, lo que activa nuestro consciente para vaciar lo que ya vive en nuestro inconsciente.

Dicho en otras palabras, lo que algunos llaman desaprender. Los hábitos son más fuertes que el deseo de cambio, es por esto que debemos vencerlos siendo conscientes de lo que queremos y de lo que no queremos, y así sabremos cuáles son los pasos a seguir, las actitudes que necesitamos tener para poder alcanzar aquello que deseamos.

Los beneficios de este estilo de vida es que salimos del certamen al que estamos acostumbrados, de hacer mejor lo que otros ya están haciendo o peor aún buscar hacerlo más barato. Vivir en la zona de desconfort no te hace sentirte competente, mas bien libera tu ser incompetente. Pero incompetente consciente.

Aquí es donde buscas hacer lo que nadie está haciendo en lugar de mejorar lo que ya existe, llevar tu negocio al siguiente nivel, hacerlo para lo que nadie está listo para recibir. Al salir del montón inicias a escribir las reglas de un juego nuevo donde estás solo (por el momento) y esta es la mejor manera de eliminar a la competencia. De alguna manera esto te hace “incompetible”, el subir al siguiente nivel te dará la oportunidad de pensar en ti y en tus clientes y ya no darle a la competencia espacio en tu cerebro y en tu tiempo, pues si siempre estás pensado en la competencia y en como ganarle, terminaras viéndote igual que ellos.

Si compites en los mismos terrenos, con las mismas habilidades, mismas reglas y objetivos nunca tendrás la oportunidad de mostrarte “único y diferente”, pues algunas veces ganas tu y otras los demás, pero todos sabemos que eso no es para siempre, competir te coloca en distintas posiciones, primero, segundo, quinto, ultimo, etc. Pero las posiciones son transitorias, no serás para siempre el último pero tampoco serás para siempre el número uno.

Si ves los deportes según la disciplina los jugadores se ven muy similares, para correr debes ser un corredor, para nadar debes ser nadador (no te rías ni me insultes, solo trato de hacer un punto), lo que digo con esto es que muchas veces un nadador se ve igual que otro y un corredor igual a otro corredor, por eso los comentarios populares como este: “tu tienes cuerpo de nadador, por tu espalda ancha”. Y el mejor no dura para siempre.

Cuando eleves tus estándares y cambies tus hábitos, hazlo con una mentalidad distinta a la de “Yo quiero ser el mejor restaurante, el mejor banco, la mejor aseguradora”, cuando haces esto estás pensando siempre en competir y en los otros competidores; de este modo los prospectos e incluso tus clientes te verán igual que los demás. Solo que quizá un poquito más fornido o un poquito más rápido… Lo que permite a tu competencia evidenciar en que has mejorado, y así prepararse y superarte y de nuevo inicia el mismo proceso en le certamen de ser el “EL MEJOR”.

Ahora ya no eres competente, eres “incompetible”, tu competencia ha quedado fuera, pues nadie hace la cosas como tú lo haces.

Mynor Izquierdo, Chief Customer Service Coach

Pero… si al momento de tomar la decisión de elevar tus estándares, cambiar tus hábitos, cambiar tus métricas, lo haces con la mentalidad de ser “único y diferente”, tus estándares serán distintos a los demás y tus hábitos necesitarán de un cumplimiento religioso, tus mediciones te enfocarán en cosas de más valor e importancia, pero tus resultados serán inimaginables.

Ahora ya no eres competente, eres “incompetible”, tu competencia ha quedado fuera, pues nadie hace la cosas como tú lo haces.

El hecho de elevar tus estándares no es mejorar lo que ya haces, es en verdad transformarlo, modificarlo de un modo que sorprenda a tus clientes y prospectos y te mantenga siempre activo, despierto y vigilante para seguir siempre hacia arriba y así no acostumbrarte a vivir en los laureles de lo que ya haz logrado.

Ser incompetible, es no pensar en ser mejor que los demás, es enfocarte en ser único y diferente, salirte del certamen, y crear una línea paralela a lo que ya existe para que tu diferencia sea notable y la lucha del día a día sea específicamente contigo mismo. No busques ser competente, lucha por ser incompetible.

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