Emprender es muy difícil y con el tiempo muy desgastante. La mayoría de emprendedores y fundadores de empresa no reparan en la forma en que sus hábitos pueden estar perjudicando su salud mental.

Es muy común ignorar esas actitudes a pesar de los síntomas. Además de la ansiedad que generan las finanzas de un negocio, aquí perfilamos algunos de los principales factores que podrían tener un impacto en la salud mental.

Tener una gran carga de trabajo

Al inicio, es probable que se deba dedicar un gran número de horas de trabajo para que el negocio despegue. Sin embargo, demasiados días largos sin suficiente tiempo fuera de la oficina, es una receta para un desgaste acelerado.

Aislarse

Emprender significa alejarse de la rutina de un empleo regular. Y, a menos que contemos con un co-fundador, esto significa estar solo. La presión de ser responsable de cada decisión puede ser muy intimidante.

No hacer networking ni buscar apoyo

Además, ser potencialmente la única persona en la empresa (especialmente al principio) dificulta que podamos encontrar la camaradería cotidiana de colegas o la estructura de apoyo de una oficina, lo que puede tener un efecto adverso en nuestro desempeño y salud mental.

Forzar el sueño

Muchas personas sueñan con dirigir sus propios negocios, pero no todos dan ese salto. Si se hace, puede haber una cierta presión para que se sienta como si estuviera viviendo el sueño en cada momento del día: todo va bien, siempre. Esto puede detectarse en términos de cómo actúas y hablas sobre el negocio, así como cómo te ves y te presentas ante el mundo.

Falta de una identidad propia para el negocio

Cuando eres un fundador de una empresa, gran parte de quién eres está relacionado con lo que hace tu negocio. Entonces, si la empresa fracasa, uno puede sentir los efectos no solo de manera profesional, sino también personal. Separar la identidad del negocio de la identidad personal es lo más saludable.

No admitir el fracaso

Nadie se propone pensar que su negocio fracasará. Pero, tenemos que ser realistas, algunas empresas no tendrán éxito. Cuando una empresa falla, por cualquier motivo, puede parecer el fin del mundo. Insistir puede ser muy dañino, pero reconocer cuando un negocio no tiene futuro y dejarlo ahí es lo mejor para mantener la salud mental.

No discutir sobre estos problemas

Los empresarios y emprendedores no suelen hablar de su salud mental y no hay muchas oportunidades para discutir acerca de esos problemas.

Aún prevalecen normas culturales como “tragarse los problemas” y “poner cara de valiente”, no obstante, saber hablar de estos temas ayuda mucho.

Fomentar estereotipos tóxicos

¿Cómo describirías al empresario exitoso? Algunas palabras comunes pueden ser ambiciosos, creativos, excéntricos o solitarios.

Estas palabras también podrían aplicarse a algunos elementos de las condiciones de salud mental, y así continuar el concepto de “genio en la locura”. Estos estereotipos no contribuyen a una buena salud mental.

Normalizan condiciones como la ansiedad, la depresión o el estrés, u otro tipo de problema de salud mental.

El primer paso para mejorar la salud mental es tener conversaciones honestas con uno mismo. Hay que hacer todo lo posible por cuidar de nosotros psicológicamente.  

*Con información de Startups.co.uk

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