Hace seis años, Pavel Cherkashin se mudó de Moscú, la capital de Rusia, a Silicon Valley, la capital del software y la tecnología, para continuar con su fructífera carrera como emprendedor e inversionista. Ya en este punto de su carrera, Cherkashin había fundado tres empresas en su ciudad natal, colaborado con Microsoft y Adobe para instalarse en Rusia, e iniciado un fondo de inversión llamado Mindrock.

Hasta la fecha, Mindrock ha invertido 200 millones de dólares en empresas de tecnología. Entre los éxitos del fondo se puede destacar dos compañías que han logrado atractivas salidas al mercado (IPOs) y tres empresas que están cerca de alcanzar la preciada valuación de mil millones de dólares.

Pavel nos contó sobre los secretos para llegar, pero especialmente sobrevivir en Silicon Valley como emprendedor con una gran idea.

¿Qué tienen en común todas las empresas exitosas de Silicon Valley?

Primordialmente los founders y su pasión sobre la vida. Especialmente en las startups en una etapa temprana. No es acerca de la tecnología o recursos. Los founders más exitosos son esos que encuentran un problema interesante, que todo el mundo cree que no se puede resolver, y ellos encuentran la respuesta a ese problema. Ellos pueden aplicar la última tecnología para encontrar la solución a problemas específicos. Normalmente son muy apasionados de lo que hacen y lo harían independientemente de que estén ganando dinero o no. Ellos solo aman lo que hacen y dedican su vida a resolver ese problema. Los inversionistas buscan primordialmente a este tipo de personas.

Cuéntanos de la teoría que tienes sobre las startups, Pavel. Afirmas que las startups fracasan en los primeros ocho meses y no tienen éxito hasta el segundo año de funcionamiento, ¿cómo es eso?

No es ningún tipo de descubrimiento científico, son solamente mis hallazgos trabajando con más de diez mil founders. Lo que he aprendido es que cada emprendedor, cuando quiere construir su empresa, piensa: “Tengo la solución, voy a hacer esto en seis meses”. Luego de seis meses, se dice a sí mismo: “Es mucho más trabajo del que había pensado, lo voy a seguir intentando por otros seis meses”. En algún punto empieza a dudar. Nadie lo escucha, a nadie le importa, nadie le da dinero y tiene que luchar por todo. La mayoría de founders se rinden a los 18 meses y dicen: “Al diablo con esto, iré a hacer algo más”.

Creo que es muy importante que el fundador tenga el esquema mental correcto. Deben decirse a sí mismos: “Esto no va a ser una victoria rápida, voy a hacer esto por los próximos 10 años”, por ejemplo. Si ellos se dan 10 años y ellos saben que van a atravesar dificultades, en mi experiencia verán éxito solamente hasta el segundo año.

Desde mi papel como inversionista, yo busco a founders que hayan podido sobrevivir dos años en completa incertidumbre. Nunca sabes si vas a tener éxito o no, no sabes si vas a desperdiciar tu vida o no. Tu novia o tu esposa te dice que vayas a conseguir un trabajo, y tus padres se enojan contigo. Yo he pasado por eso y conozco a muchos emprendedores que han pasado por lo mismo. Se requiere de mucho coraje.

¿Cómo es ese esquema mental que te permite sobrevivir en Silicon Valley?

Es más acerca de tus habilidades blandas y no qué tan buen programador o vendedor eres. Lo primero es que debes ser experto en algo. No solo “un experto”, sino “el experto”. Debes estar entre el top 1% de todos los expertos en tu campo. Si no eres el mejor, no tienes muchas posibilidades. En el juego de las startups es todo o nada.

Luego de pertenecer a ese grupo de expertos, necesitas habilidades básicas como coraje, creatividad y tolerancia al fracaso, por ejemplo. Fracasas y todos se ríen de ti, pero eso no te importa porque estás enfocado en resolver el problema.

Puedes aprender estas habilidades en un programa de aceleración o sobre la marcha, pero lo cierto es que no hay un libro que te enseñe cómo dominar las startups.

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