La autora de negocios, Michele M. Wucker introdujo el término “Gray Rhino” en enero de 2013. Principalmente ejemplifica a los rinocerontes como una gran amenaza de alto impacto. Sin duda hoy día el COVID-19 es el rinoceronte gris global.

Preparados o no, los negocios del mundo han sufrido un golpe, que en la mayoría de casos será irreparable, el daño en la economía global y local ya es palpable. La crisis que nos está haciendo vivir el COVID-19 será el Gray Rhino de esta nueva década, debido a la dramática caída en los ingresos y la actividad económica en general, interrupciones en las cadenas de suministros, menos desplazamientos, más reuniones virtuales y mucha, mucha preocupación por la salud.

Sin lugar a dudas, cualquier tipo de preparación que hayamos tenido previamente a esta crisis no aplicó para salvarnos, así que la decisión y acción debe ser urgente, no hay mucho tiempo para planear.

Predecir los sectores ganadores y perdedores es clave

Lamentablemente, al calmarse las aguas de la crisis, habrá algunos sectores que saldrán mejor librados que otros, por lo que es importante identificar cuáles, ya que habrá cambios irreversibles en las conductas de los clientes, proveedores y empleados. Los gastos no esenciales serán afectados (cines, cruceros, etc.). Algunos negocios emergentes se fortalecerán y serán los nuevos tirantes del mercado (e-commerce, plataformas online, etc.).

Muchos fundadores de negocios se la están viendo de cuadritos, viendo cómo quitarse los golpes de la crisis actual, pero es importante que fuera de jugar defensivamente, se planee una estrategia ofensiva. Además de desarrollar mayormente el instinto de negocios para identificar las oportunidades de inversión estratégica, los cambios están sucediendo, debemos ponerles atención absoluta y aprovecharnos de ellos.

Competencia: Ganar participación de mercado con inversión en servicio y lealtad de clientes; apalancar tendencias digitales macro (e-commerce, redes sociales, video, etc.) y atacar rápidamente las debilidades de la competencia.

Inversión estratégica: Desarrollar fusiones y adquisiciones de empresas; ampliar y/o controlar más la cadena de suministro; fortalecer el balance (activos y pasivos) e invertir en tecnología para mejorar costos y gastos y generar nuevos canales de ingresos.

Cambios de paradigmas: Desarrollar herramientas, sistemas y equipos para el futuro; desarrollar estrategias para aprovechar cambios de conductas y hábitos de los clientes y fortalecer marca, visión y propósito.

Es la oportunidad de establecer cambios drásticos que mejoren la ventaja competitiva de los negocios y se aproveche al máximo el período de restauración.

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