El empresario e inversionista estadounidense Peter Lynch es una leyenda viviente entre los más altos círculos de Wall Street. Al frente del fondo Magellan, Lynch obtuvo una sobresaliente rentabilidad media del 29.2% entre 1977 a 1990 y dejó el fondo con un patrimonio de USD 14 000 millones. Su estilo de inversión consiste en una mezcla de conocimiento local y tenacidad. La frase que suele esgrimir desde sus oficinas en Nueva York es: “El destino de un inversor lo marca su estómago, no su cerebro”. Siempre ha hecho vida esas palabras.

No obstante, a un emprendedor no le basta el estómago. Las empresas necesitan ya haber superado obstáculos como realizar un prototipo, hacer pruebas de mercado y encontrado la tracción en el modelo de negocios por el que apuestan.

“El primer paso es ser parte de un programa de aceleración, en donde te ayudan a refinar el modelo de negocios y la gestión del talento para tu equipo”, explica José Ordóñez, director del fondo de inversión CIF y que actualmente está desarrollando el primer fondo de inversión para empresas de tecnología llamado Guatemala Innovation Fund. “No se trata solamente de tener una buenísima idea y lanzarse al mercado”, agrega.

“Tienes que haber demostrado tu modelo de negocios, que soluciona un problema real y que las personas estén dispuestas a pagar”

José Ordóñez, director del fondo de inversión CIF

Durante el camino descrito por Ordóñez, las empresas deben prepararse para recibir inversión. Esto usualmente significa diluir la propiedad de la empresa en diferentes dueños. Este tipo de capital se caracteriza porque su función es expandir la operación de la empresa y llevar el modelo de negocios hacia un punto de maduración, para en algún momento dado, tener una salida de liquidez.

Los pasos previos son casi tan importantes como el pitch que se hace a la terna de inversionistas interesados.

Fernando Pontaza, el cofundador y general partner de Invariantes Fund, un fondo para invertir en empresas en etapa temprana orientadas a software, asegura que hay tres elementos que ellos buscan en cualquier emprendedor: que ataque a un mercado masivo, que su solución sea mejor que cualquier otra disponible en el mercado, un equipo fuerte con experiencia y que tenga claridad de cómo se van a generar ganancias.

No obstante, Pontaza advierte: “No hay un manual para cazar Unicornios. En realidad –invertir en empresas–, es un proceso inexacto, no hay métricas, ni parámetros que te puedan dar certeza. Es un proceso muy intuitivo.”

“Usualmente no invertimos en empresas en las que no conozcamos al fundador, tomamos un tiempo para conocerle, evaluamos su carácter y seriedad”

Fernando Pontaza, el cofundador y general partner de Invariantes Fund

En cualquier inversión siempre habrá un factor importante de riesgo. Entender este perfil de riesgo es especialmente importante para cualquier empresa que este levantando capital. Pontaza recomienda dar muestras de confianza desde el inicio. “Hay que demostrar que son personas que no están malgastando los recursos, que trabajan con una estructura pequeña, que estén peleando por generar ingresos lo antes posible y, sobre todo, un fundador que esté dispuesto a levantar la menor cantidad de fondos. Esa mentalidad es la que saca las mejores innovaciones adelante”, señala.

En el contexto guatemalteco, los emprendedores deben enfrentarse al desafío de lidiar con inversionistas que son muy adversos al riesgo, señala Benjamín Sywulka, fundador de Hapi.

“El reto que tenemos es que el perfil típico de inversionista en Guatemala sigue siendo bastante conservador, siguen habiendo muchas oportunidades para obtener buenos retornos con poco riesgo. Entonces no les hace falta expandir sus inversiones a empresas más jóvenes, que tienen más riesgo”

Benjamín Sywulka, fundador de Hapi.

En este sentido, Sywulka afirma que los emprendedores deben poner en práctica estrategias de disminución de riesgo para generar confianza a potenciales inversionistas. Lo primero es pensar en múltiples fuentes de ingresos, no solo en la gran idea deseada; y lo segundo es enfocarse en ideas que solucionen problemas genuinos de empresas.

“Muchos emprendedores tienen el sueño de crear una gran empresa, sexy, que va a cambiar el mundo. Quizá puedes hacerlo, pero hay muchos pasos de por medio para llegar a eso. Hay muchas más probabilidades de éxito, si te enfocas en negocios que resuelven problemas de otros negocios. En vez de enfocar tus emprendimientos en ser el próximo Facebook, enfócalos en el siguiente sistema que va a facilitar la vida de otros negocios, señala Sywulka.

La mejor fuente de financiamiento para cualquier negocio son los clientes que pagan por sus productos o servicios, es en esa satisfacción en la que se sostiene un negocio en el largo plazo.

En palabras del fundador de Hapi: “Un inversionista puede que le meta plata a un negocio temporalmente, a cambio de propiedad o créditos, pero lo que realmente alimenta a un negocio es la plata del cliente”.

No obstante, quizá la mejor recomendación de Sywulka para reducir el riesgo de cualquier emprendimiento es: trabajar antes de emprender. “Métanse dos, cuatro, cinco u ocho años a empresas grandes y pequeñas, entiendan sus problemas y necesidades, eso les va a dar mucha más perspectiva al momento de comenzar con algo propio”, finaliza Sywulka.

Los emprendedores desafían siempre las posibilidades. El riesgo y obtener financiamiento es un juego de probabilidades que se gana con el trabajo duro y el esfuerzo de todos los días por construir un proyecto rentable y sostenible en el tiempo.

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