¿A los fundadores de negocios en Guatemala se le deja a su suerte? ¿Están solos los emprendedores contra las adversidades del mercado y las condiciones hostiles del país? En la región centroamericana se tiene muy presente a las personas que deciden iniciar un negocio, pero los “actores intermedios” pasan desapercibidos a pesar de ser una parte fundamental en un ecosistema sano de emprendimiento.

Las incubadoras, aceleradoras de negocios, mentores y entrenadores son parte de estos actores intermedios que no son propiamente emprendedores, pero apoyan y articulan esfuerzos de emprendimiento, explica Adrián Megendzo, especialista senior del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en innovación y competitividad,

En entrevista con Revista Win, Megendzo, uno de los fundadores de Start-Up Chile la iniciativa líder en innovación en Latinoamérica,  habla acerca de la urgente necesidad de apoyar a los emprendedores y de los desafíos de la región.

Win: ¿Cuál es el mejor indicador de un ecosistema de emprendimiento sano?

Megendzo: Definitivamente, que las empresas estén creciendo a una forma acelerada, caso contrario tienes que empezar a preguntarte que está pasando ahí.

¿Qué barreras son las que están impidiendo el desarrollo del emprendimiento?

Hicimos una serie de talleres en las que trajimos todo el ecosistema a la mesa y empezamos a detectar las trabas que tenían los emprendedores. Identificamos tres factores regionales: el capital humano, el financiamiento y la cultura.  

El tema de capital humano era transversal, pero no para emprendedores sino para quienes apoyan a los emprendedores. Los emprendedores necesitan apoyo y los gerentes y administradores tienen que saber y entender del emprendimiento. Nosotros diseñamos un programa de diplomado para capacitar a los intermediarios: funcionarios de gobierno, formadores de universidades o incubadoras. La idea era formar a quienes van a apoyar a los emprendedores, presentaron proyectos de impacto y que están recibiendo apoyo del BID para llevar adelante sus iniciativas.

¿Cuál es la importancia de estos agentes intermedios?

Todos esos actores que agregan valor al emprendedor sin ser emprendedores son actores intermedios.  No hay ejemplos en el mundo de países que tenga emprendedores que no sean apoyados por actores intermediarios. Tienen aceleradoras, incubadoras, capitales de riesgo, incluso organizaciones públicas. Todas tienen que estar entrenadas para poder atender a los emprendedores.

Si solamente entrenas a la base (de emprendedores), no tienes un ecosistema.

¿Cuál debería ser el papel del sector público en este ecosistema?

Nunca he visto un ecosistema de emprendimiento que no cuente con el apoyo del sector público, no solo desde el punto de regulación, pero también de financiamiento. Si los funcionarios públicos no saben de emprendimiento o innovación, ¿Cómo van a diseñar programas de apoyo efectivos? Necesitan entrenamiento para hablar y entender a los emprendedores. Caso contrario terminan creando programas públicos con los incentivos equivocados y que llevan a sistema al sitio equivocado.

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En los ecosistemas de emprendimiento más desarrollados del mundo, salvo Silicon Valley, la participación del Estado es fuertísima. Por ejemplo, no hay un solo emprendedor tecnológico israelita que no haya pasado por el sistema público de incubación o capital de riesgo. Chile, Uruguay y Canadá, son ejemplos también de ese apoyo público.  

El gobierno, eso sí, solo entra como apoyo.

¿Dónde se dibuja la línea entre apoyo e intervención?

La forma en la funciona es que el gobierno coloca incentivos para que pasen cosas o facilita por medio de buenas regulaciones. Luego, tenemos el apoyo de estos intermediarios para que se vaya fortaleciendo. En Chile hay un programa para fortalecer a las incubadoras de negocios y aceleradoras.

¿Cómo ven a Guatemala en cuanto a ese apoyo a los emprendedores?

Se necesita de voluntad política a largo plazo, porque los resultados de un sistema de emprendimiento sano no se logran en 10 años. Debe haber una institucionalidad que mantenga una política a lo largo del tiempo. Esto no genera aplausos en el corto plazo.

El segundo punto es el dinero, que se tienen que gastar mucho y no generara resultados inmediatamente. Hay que hacer las apuestas a los emprendedores.

Ahora bien, hay que comprender que esto es fundamental hoy en día. Ninguna economía se ha desarrollado sin inversiones en emprendimiento e innovación. Esto no es un hobby de países ricos, o lo hacemos o no nos desarrollamos.

Concluyen programa  

El día de hoy se llevó a cabo la graduación del Diplomado Regional en Innovación y Emprendimiento impartido por la Pontificia Universidad Católica de Chile, en el que participaron 41 estudiantes centroamericanos becados con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Programa Nacional de Competitividad (PRONACOM) de Guatemala, el Instituto Hondureño de Ciencia, Tecnología e Innovación (IHCIETI), la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), el Instituto Tecnológico Centroamericano (TEC) de El Salvador, Universidad FUNDEPOS (Costa Rica) y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Comunicaciones (MICITT) de Costa Rica.

El currículo de estudios se llevó a cabo de septiembre a diciembre 2018 en tres módulos presenciales en la Ciudad de Guatemala y un módulo final en la Ciudad de Santiago, Chile, en el que los estudiantes tuvieron la oportunidad de conocer el ecosistema de I+D (innovación y desarrollo) en el país sudamericano, y comprender cómo interactúan los distintos actores de este potente ecosistema tecnológico. Así como también, realizaron numerosas actividades académicas, visitas a empresas tecnológicas, oficinas de transferencia tecnológica, aceleradoras de negocios y startups.

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