Poco a poco, como avalancha ha crecido la fiebre por los deportes individuales en Guatemala; a esta efusión se sumó Cristina, cuando identificó una oportunidad de negocio. Con una tienda en línea y una sala de ventas en la ciudad, Alma Active es el refugio ideal para aquellos que cuya meta principal es el balance de vida, estar bien mental, espiritual y físicamente, a través del ejercicio. Su fundadora, Cristina Acevedo, inició este negocio hace 6 años, fusionando su pasión por el diseño de modas, el ejercicio y el emprendimiento.

¿Cómo te decidiste a emprender y cómo nace el concepto de ropa deportiva?

Siempre me gustó el diseño de modas, pero me inclinaba más por la parte industrial y de volumen. Estudié emprendimiento y esto me abrió puertas para rodearme de expertos. Al graduarme estuve en una empresa de diseño de joyas en Estados Unidos, donde tuve la oportunidad de asociarme con la empresa, estuve por un año.

Al regresar a Guatemala estuve involucrada 3 años con una incubadora de empresas, apliqué en un grant del BID y Microsoft y me dieron fondos para montar una incubadora local para ayudar a jóvenes que quisieran iniciar sus empresas. Más adelante me fui a lo corporativo, trabajando en fondo de capital privado, siempre apoyando a emprendedores. Ahí fue donde surgió la inquietud de hacer algo propio.

Con el tema de ropa deportiva, inicié a correr hace 10 años; no crecí haciendo deporte pero cuando comencé a correr me gustó. Haciendo carreras vi la oportunidad de hacer ropa, empecé a experimentar con telas, diseños y procesos de sublimación –que son los estampados en la tela–, busqué proveedores, lo cual fue un reto por las cantidades, ya que no podíamos adquirir un inventario muy grande.

¿Cómo definiste el giro al que debía enfocarse tu negocio?

El giro de negocio fue evolucionando. Los primeros diseños que saqué, los hice con la idea de exportar, pero como me producían cierta cantidad, que tenía que tener un mínimo, me junté con inventario que se vendía lentamente; sin embargo también Instagram nos ha servido mucho como canal de venta. Hoy en día tenemos colección deportiva propia y de otras marcas que complementan para los deportistas, como productos de nutrición.

Nuestra segunda línea fuerte es la personalización. Trabajamos muchas playeras de carreras para maratones, para grupos, equipos. Ha sido una oportunidad para diferenciarnos porque le da al consumidor la experiencia de ser parte de la creación del diseño, y gran parte de los clientes que son recurrentes van a diferentes maratones. El segmento que más rápido ha crecido es el institucional y corporativo. Hoy en día hacemos uniformes para academias de danza, gimnasia, federaciones y colegios, ha sido nuestro crecimiento más grande.

¿Qué retos has enfrentado y cómo los has superado?

Un reto ha sido hacerse un espacio en el mercado, que la gente perciba la calidad de una marca local. Cómo diferenciarse de la competencia, de las marcas internacionales que son muy fuertes; cada vez hay más oferta, son marcas que tienen músculo para mercadeo, para estar presentes en más eventos. Hemos trabajado en diferenciarnos a través de la experiencia de ofrecer ese proceso de personalización y trabajar comunidad. Una vez al mes tenemos un found ground donde invitamos a corredores a que vengan a hacer un entreno guiado por un entrenador. El corazón de la marca son los corredores, y actividades como esta ha sido una buena manera de conectar con los clientes y hacer comunidad entre ellos.

¿Qué estrategias les ha ayudado a avanzar?

La paciencia y la flexibilidad han sido claves. Enfocarnos en nuestro propio camino. La mayoría de la gente sobrestima lo que puede hacer en un año. Se logra más a largo plazo, nos comprometemos a seguir adelante a pesar de las dificultades. El emprender es un proceso donde uno se siente muchas veces solo, es uno quien debe dar la cara frente a clientes, proveedores, equipo, etc., es muy distinto a trabajar en una corporación. Tengo que ser la que sé todo, resolver todo… Me ha ayudado mucho rodearme de mujeres emprendedoras, que estén pasando por retos similares, donde nos apoyamos y aconsejamos. Emprender es un trabajo de tiempo completo. Y por supuesto, ha sido clave rodearme de un buen equipo de personas trabajando a mi lado.

¿Cuál es el «alma» de Alma Active?

Nuestra misión es ayudar a la gente a vivir bien hasta los 100, es el alma y la razón de ser de Alma. Las decisiones que hemos tomado van alrededor de cómo promovemos una vida saludable a través de una marca de ropa deportiva, nuestro crecimiento va alineado hacia eso. No es solo vivir, sino vivir bien, como marca queremos inspirar eso. Una de las razones por las que formé la marca fue la salud. Hace unos años me dio una enfermedad crónica inflamatoria del intestino, tuve que cambiar mi estilo de vida, mi alimentación.

Todo va de la mano de esa misión. Queremos que quien use la ropa se inspire a moverse, levantarse cada mañana, sentirse bien con la ropa que se pone y se motive a llevar una vida saludable.

¿Qué lecciones de negocios has aprendido?

Manejar siempre el concepto de bootstrapping. El dinero es la peor solución para cualquier problema que tenga un emprendedor, tener recursos limitados lo obliga a utilizarlos mejor, a ser creativo y a buscar soluciones. Que ningún error sea tan grande que te cueste mucho, es una ventaja para ir más lento y que ningún error haga que se acabe con la idea.

Aprender a separar el emprendimiento de la persona. Cuando hay un crecimiento acelerado, también los retos y dificultades son mayores, cuando hay reclamos, etc. No tomar las cosas personales, no sentir todo como un ataque personal.

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